sábado, 29 de diciembre de 2012

Traiciónate.


A veces el pasado solo vuelve para golpearte con los recuerdos de lo que deberías ser. Tienes que ser el salvador que te rescata y el traidor que te hunde al mismo tiempo.

Nunca se es demasiado joven para recapacitar ni demasiado viejo para hacer locuras. Cada cierto tiempo una persona debe olvidar momentáneamente todo lo que sabe y conoce del mundo que habita, repoblar cada fragmento de su cerebro con desconocimiento y ver desde la altura de la ingenuidad que está haciendo con su vida o con su razón. Reconocer los fallos y defectos con cada fibra de su ser pero jamás destruir los errores porque eso es lo único que tiene valor. Cuando tu vida termine no recordarás las cosas buenas que has hecho, los cuadros perfectos que has colgado ni ese fantástico parquecito para pájaros que montaste cuando aún no eras demasiado mayor. Recordarás ese cuadro torcido que estuvo durante años colgado en la pared mas iluminada de tu casa luciendo invisiblemente el orgullo de ser un error, el tremendo orgullo de recordarte que todo lo que has hecho mal en la vida te ha hecho mejor.

No siempre lo bueno es bueno ni lo malo, malo. El verdadero problema reside en el dolor que te deja cada sentimiento. Soy culpable del sufrimiento de muchas personas que en su momento me ha generado gran placer, soy inocente y me han hecho daño, pero eso me ha hecho mas fuerte. No existe un matiz claro que reglamente los sentimientos buenos o malos, nunca ha existido un bien supremo que te procure felicidad y paz alejando todo lo malo porque ya no serías tú. Todos hemos sido crueles y felices, buenos y depresivos, ángeles y demonios a un mismo tiempo procurando un simple equilibrio que nutría nuestra mas tierna alma para poder seguir adelante sin llorar mientras la tristeza aplastaba tu ser y por otra parte, no reír demasiado cuando la felicidad te abruma por miedo a que alguien mas triste que tú te pudiese envidiar.

Dañar a alguien no es tan malo. Alguien hace tiempo dejó una gran mueca en mí que me ha hecho ser lo que hoy soy y, gracias a ello, muchas personas sufrirán también y se harán fuertes. Porque un mundo sin sufrimiento no tiene placer, solo monotonía y descanso eterno en un universo que no ofrece el perdón. Y ni por un segundo sientas lástima por mí, siéntela por ti porque no hay nadie mas ciego que el que se tapa los ojos, no hay nadie mas sordo que el que no quiere oír y no hay nadie más penoso que aquel que llora por los demás olvidando su propia pena.


Sé lo que quieras cuando y como quieras, pero no olvides que algún día morirás y el tiempo no da segundas oportunidades. Disfruta todos los caminos que la vida te da porque algún día no estarán pero las cicatrices de tu cuerpo te demostrarán que has errado, te demostrarán que has sido una persona íntegra, no de emociones ni sueños anhelados, sino de sentimientos que aunque ahora estén difuminados hicieron de tu vida un tremendo error que ahora para siempre en el fondo de alguien quedará marcado. 

viernes, 28 de diciembre de 2012

Palabras


A veces los desconocidos hacen preguntas tan importantes que respondemos sin pensar.


Primera parte: "¿Quién eres?"
-Soy la nada dentro de un mundo repleto, soy el viento dentro de una habitación completamente cerrada. Soy aquello que nadie ve cuando todo es visible. Soy la tristeza en un mundo alegre. ¿Seré la luz dentro de la oscuridad? ¿Seremos tu y yo? ¿O nadie mas? Soy un mundo pequeñito dentro de un universo que nos abruma. Soy todo lo que un día prometí no ser, soy justamente lo que quería, soy, somos, seremos, nunca hemos dejado de ser.

A veces la pregunta no puede ser respondida, otras veces la pregunta no existe porque jamás fue correspondida, pero no me mires con ojos de pena y compasión, porque quizás no sepa responder la pregunta pero... ¿Sabes tú quién soy yo?

Segunda parte: "¿De dónde eres?"
-No soy de ningún lugar porque todo el vacío del mundo es mío. Soy de aquí y de allá, soy aquello que necesitas y nunca está. Soy de cualquier parte en la que me puedas encontrar, pero no soy de ninguna parte, porque esa parte nunca está, como una multitud llena de nadie, como un vacío lleno de todo. Aquí no me vas a encontrar, no busques, porque si necesitas verdaderamente algo, sabes donde voy a estar.

No respondas a preguntas innecesarias porque la palabra es un bien finito, si no necesitas la respuesta no hagas la pregunta al azar, si no necesitas mi cuerpo, jamás me vas a encontrar.

última parte: "¿Qué buscas?"
-Te busco a ti y a el, los busco a todos y a nadie. Me busco a mi mismo en este mar de soledad, busco lo que me hace feliz, que a mi edad... No es mas que lujuria, diversión e inestabilidad. Busca tú lo que te haga feliz porque yo hace tiempo que lo encontré ya, busca la respuesta a la pregunta que nadie sabe valorar. Busca un mundo en un grano de arena, porque el mío está en la negra inmensidad.



A veces preguntamos cosas innecesarias, otras, hacemos la mas imprescindible de las cuestiones pero nuestro ego no nos deja escuchar la realidad. Vive tu vida como quieras y no como los demás te lo permitan porque al final de tu vida solo habrá una cosa que reprochar y será si eres quien quieres o solo quien los demás de obligaron a enseñar.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Libertad para Condenar


He drenado cada uno de los placeres terrenales fundiéndolos con las fibras de mi cuerpo y ahora que los he probado todos... No sé que oculto, abrupto y lujurioso camino tomar.



Cada gota de sudor que mi piel ha reclamado de un cuerpo que no es el mío, cada lágrima que se desgarra por estos ojos que han visto cientos de actos impuros llenos de serenidad frente al latido de un corazón maldito, cada amanecer chispeante es los labios de otro amante. Todo eso es la vida, la libertad. Todo eso da el placer a su poseedor de sentir el planeta en toda su esencia sin siquiera mirar al rededor. He sido testigo de la pérdida de la inocencia en el pálpito incesante de un ser humano maldito por la lujuria, juntos hemos descubierto las sensaciones que el mundo oculta bajo un halo de cobardía sin redención, un manto llano y extenso del que escapamos para hacernos el amor.

Soy juzgado cada segundo por observadores anónimos que acotan mis actos como si de un burdo vándalo se tratase. ¡Ay amor inconsciente que da soberanía a la quietud! ¡Ay infinito que desprecia mi vida mientras yo desprecio tu acritud! Devuelve el alma de los condenados porque el mundo no tiene salvación, deja la destrucción en mis manos porque yo mismo en un acto de ira lujuriosa puse nombre a la devastación. Qué inquietante la sed de placer, que inquietante la decadencia del poder, y sobretodo, que inquietante la fragilidad de un cuerpo bendito que al pecado acaba de ceder.


Recorrieron sus gélidas manos mi cuerpo cálido y sudoroso mientras gritos y voces exteriores penetraban en sus tímpanos ocultando la realidad que yacía junto a mi cuerpo desnudo la triste noche de abril. Corrió para ocultarse del gentío sin que nadie lo viese salir. Desnudó su propia alma para mostrar lo que nadie en el mundo había sido capaz de imaginar, una maldita condena que encierra la hipocresía de la humanidad, una vieja cadena corroída que se rompería dando paso a la libertad, un mundo apático y jactancioso que se derrumba bajo los cimientos de una antigua sociedad. Dile adiós al mundo que ahora habitas. Dile adiós porque tu mismo lo has destruido con tu falsa alma proscrita.




Recuerda que no hay mayor maldito que el que a sí mismo se maldice. Recuerda que la salvación está en la libertad de tu cuerpo, la redención te la dará tu propio corazón. No busques falsos ídolos para ahogar tu culpabilidad porque todo lo malo que hayas hecho, alguien en el mundo lo habrá hecho ya.

jueves, 13 de diciembre de 2012

No creas en nadie porque al fin y al cabo... No eres nada


¿Alguna vez has sentido la sensación de tenerlo todo? ¿La sensación de tenerlo todo pero no tener exactamente lo que quieres? Todos conocemos esa sensación.

Pides, y pides y pides... No deseas nada porque todo lo que quieres no se puede comprar. Sigues pidiendo y consumiendo como el fuego consume libremente todo lo que a su alrededor está. No eres más que un solitario cuerpo vagando entre un mar de gente que te saluda, te critica o te quiere. Pero tú, insolente ánima perdida en el desierto de la vida, olvidas a todos los que están ahí y la soledad te abruma y te aprieta la garganta con un lánguido nudo invisible que no te deja respirar. Esa sensación extraña, esa sensación que adoras porque es tu única libertad; Y mientras entras en cualquier tienda para derrochar el dinero que de formas poco honestas has ganado, musitas al oído de la muerte que todo lo que tienes no vale nada, que todo lo que posees se perderá. Aquellas efemérides que conmemoran tu nacimiento no son más que el triste sonido del viento dentro de un mausoleo en el que tarde o temprano yacerás sin consuelo.

La codicia acabó consumiendo tus ganas de vivir, tus sentimientos, tu capacidad de sentir... Y ahora estás en mitad de una calle abarrotada de desconocidos mientras luces tu belleza juvenil de la mano de otra persona tan o más guapa que tu, haciendo gala de lo que la genética ha creado y el mundo ha unido, pero... ¿No es esa persona que te abraza y te hace el amor otro desconocido mas dentro de un mundo en el que no sabes ni quién eres? ¿No es una figura esbelta, oscura, desconocida y placentera ese ser que te quiere y no puede vivir sin ti? ¿Es de verdad la persona que quieres? Tienes lo que quieres, pero no lo que en tu fuero interno te haría feliz.

Todo es tan efímero y tan corto que a veces, equívocamente se nos hace una eternidad. Siempre puedes escoger entre el pasajero infinito que tu crees imborrable y el momentáneo bienestar de los precarios y jactanciosos materiales. No importa lo que escojas porque todo acabará muriendo y derramando ríos de dolor púrpura bajo tus pies mientras tú mismo te consumes en el dolor, la desesperación y el tiempo pasado que te devuelve como un puñal cada mal recuerdo de lo que creíste que era amor.

Hemos sido tan corrompidos por lo que nuestro cerebro quiere que acabamos solos, tristes y meditabundos dentro de un océano de desconocidos y, peor aún, llegamos a casa y nos tumbamos en la cama al lado de alguien al que no queremos ni anhelamos, alguien que en el fondo desconoces y que solo quieres por una razón, alguien que perderás, alguien que no quieres pero con el que haces el amor.


A veces deseamos tantas cosas que nuestra felicidad se resigna a ocultarse en el mas humilde y solitario pueblo encubierto entre las colinas a las que nuestra mente pone el nombre de olvido, hipocresía y voracidad. 




Las personas estamos obligadas a tener sentimientos pero a veces, y solo a veces, una persona entre un millón esconde tanto sus sentimientos que cuando quiere volver a ellos... No los logra encontrar.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Pecado Capital


Me encanta el sexo, la lujuria, la pasión y el olvido después de todo eso. Es tan divertido usar y ser usado que el amor pasa a un segundo plano y te olvidas de lo que una vez te dolió.

El placer no es mas que el sentimiento de pasión junto a otro cuerpo cálido mientras roza tu cuerpo con su lengua y acaricia cada centímetro de tu piel estremeciendote dentro de un éxtasis que sabes de sobra como va a acabar. Esto NO es amor, NO es cariño, NO es compasión. Es lujuria, sangre ardiente a borbotones que dispara todos tus sentidos para culminar en un punto infinito del universo donde solo sientes deseo. No siempre es necesario el amor para tener placer y tampoco entiendo ese estúpido enfado cuando sois usados como un simple papel, sois usados porque nos encanta serlo. Sentir el olor de un desconocido tras una larga noche, recordar su cuerpo tibio bajo la muralla oscura de un parque, reconocer toda su anatomía desconociendo su nombre, reconocer sus latidos sabiendo que no lo volverás a ver. 

Calma tu sed de egocentrismo y placer, aplaca la lujuria interior que sientes con  un simple beso en la parte de atrás de un viejo coche, porque sabes que volverá a suceder, y te encanta que sea así. Buscas mi mirada en la oscuridad para culparme del olvido en el que caerás pero no fuiste nada y nunca lo serás, jugamos, reímos y quizás amamos, pero todo eso acabo ya. No somos mas que marcas en una pared donde apuntamos nuestras conquistas una vez mas, pero, cada vez que pasemos la mano por esas grietas hechas de conquistas se estremecerá nuestro cuerpo sabiendo felizmente que lo que una vez fue, no volverá a ser. 



Es pronto para amar y tarde para odiar; Es el momento justo de olvidar, caer en una decadente pirueta de pasión, desconocimiento y excitación. Somos jóvenes para amar, pero tenemos la edad justa para disfrutar. Usa tu cuerpo ahora que aún puedes, que para amar, mañana tendrás que olvidar.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Triste Insolencia


Que triste la tristeza que te hace sollozar. Que insolente la insolencia que se va, olvidando la juventud, dejándola pasar. Que insolente la tristeza que llama sin avisar, entra en tu vida y nunca te deja en paz.

No todo el mundo puede llorar, a veces el dolor supura hasta lo mas profundo de tu ser y empieza a carcomer parte de lo que eres, parte de lo que quieres ser. Otras veces, por desgracia, te acostumbras al dolor, a la decepción. Te acostumbras a que el mundo pise tu alma y te deje sin respiración, te acostumbras a no ser nada y tenerlo todo, a ser un mar de lágrimas secas bajo la tardía tempestad.

Jamás sabrás lo que una persona siente si esta en realidad  no lo quiere mostrar. Este arduo proceso de individualismo te hace ser algo rígido y gigante como la misma Tierra pero a la vez cálido y maleable en el interior, como un volcán en erupción. Y no te engañes a ti mismo diciéndote que estás bien, porque sabes que no es verdad; ¿Dónde están los sentimientos? Quizás olvidaste como amar, quizás, y solo quizás, tus sentimientos siguen escondidos en el fondo de aquel mar de magma ardiente a punto de explotar, como aquel volcán dormido pero activo que espera su esencia derramar. Lo realmente doloroso es cuando no puedes sentir nada, es como ser un narrador externo dentro de tu propia vida y mientras la gente pasa tú solo observas, sin interactuar, sin conocer los sentimientos que cada persona puede despertar.

Es tan triste que nadie lea una carta de amor, es tan triste que nadie reciba ese “te quiero” que deseas sacar sin explicación... Pero sobretodo es muy triste que poco a poco, dejes de sentir y ya no haya salvación. Los sentimientos son finitos si nadie los contempla y los anhela. Y tú, lúgubre alma vagante en un cielo estrellado no serás el que recuerde dicha sensación, no serás el que recuerde el día que gritaste “te quiero”, no serás nada porque eres lo que el mundo pidió, eres un simple juguete que un niño estúpido rompió.





Lucha ahora por todo lo que puedes sentir; Ama, ríe, llora y demuestra todo lo que sientes a tu voluntad. Pero no lo escondas, porque algún día, cuando necesites esos sentimientos ya no van a estar.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Realidad, Soledad y un Gran Camino sin Terminar


Lucha por descubrir tu propia verdad, no dejes que la soledad que desprecias te atormente y  aunque el mundo cambie... Piensa que puedes seguir siendo el mismo de ayer sin detenerte.


No podemos ser lo que ayer fuimos ni lo que seremos mañana, pero algo de nosotros debe permanecer dentro, muy dentro de nosotros. La esencia de lo que un día fuimos y nos gustaba ser, la parte de nosotros que se miraba al espejo y decía con orgullo “este soy yo” la parte de nosotros que, desafortunadamente, desapareció.


A veces no nos importa quién o que somos, a veces solo nos importa ser lo que la gente quiere que seamos. Luchamos contra viento y marea, desarraigamos de nuestro interior cada fibra de nuestro ser que se entreteje con la realidad y, acabamos siendo el translúcido espectro de aquel orgulloso ser que solíamos ser y pasamos a ser solo un exoesqueleto, una fachada de peticiones y opiniones de la gente sobre nosotros mismos. Acabamos siendo como Shiva; Mil y una caras que mostrar. El problema es que mostramos mil de ellas y la última, la verdadera, nuestra propia verdad, se esconde en el fondo de un remoto lugar al que no podemos llegar.


Y, después de esto... Llega la soledad. Ese compañero de camino que te acompaña donde quiera que vayas, ese oscuro compañero que te recuerda la realidad, tu propia verdad. Y extrañarás cada abrazo, cada beso que no llegaste a dar, extrañarás a cada amigo que perdiste en el camino de la vida y que no verás jamás. Extrañarás cada muestra de aprecio que tu mismo no pudiste dar. La soledad es como un aventurero, es lo único que puede adentrarse en ti y mostrarte el camino a tu verdad, a aquel niño mimado y enamoradizo del que te enorgullecías, aquel niño que hace mucho tiempo que ni en tu reflejo veías. Sonríes, pero... ¿Por qué nunca lloras? Disfrutas pero... ¿Acaso sufres? Quieres pero... ¿Has llegado a amar? La negativa a estas preguntas no es mas que la demostración de un ser que una vez fuiste, de un ser que, tras esas miles de caras, la soledad ha logrado encontrar.


Recuerda que ocurría cuando llorabas, el mundo lloraba a tus pies y si sonreías... El sol volvía a nacer. Hace tanto que el frío ha calado dentro de ti que no recuerdas que es el calor, la emoción de un sentimiento, no recuerdas que es el amor. Has olvidado quien eres y no sabes dar marcha atrás, has olvidado quien eres pero ahí está la soledad. Cuando algo dentro de ti empiece a sangrar, cuando algo dentro de ti duela hasta el punto de recordar como era llorar, entonces y solo entonces, serás quien fuiste una vez, serás lo que eres en realidad.


Las montañas fueron creadas para escalarlas pero una vez que has subido a ellas, solo tienes que admirar la vista y disfrutar, ese no es tu sitio, ese no es tu lugar. 
Vuelve al mundo donde la gente reza y llora, vuelve al mundo donde las lágrimas no son otra cosa que sentimientos perdidos en la orilla otrora.

Gracias a mí amiga Alba Guerrero por inspirar este post. Te quiero

domingo, 14 de octubre de 2012

Just a lonely place


Huele a noche de invierno estancada en momento lluvioso, huele a esa húmeda soledad que se cala y te enfría hasta el corazón.


Todos tenemos un cajón oculto lleno de recuerdos preciosos, recuerdos que aunque se van yendo al fondo son irrepetibles. Recuerdos, simples recuerdos que acaban como un instante borroso dentro de una memoria marchita por las decepciones y el tiempo pasando y resquebrajando todo lo que encuentra en su interior.  Y, siempre, siempre, siempre, quedarán esos recuerdos oscuros y dolorosos, esos que, al recordarlos son como una piedra arenosa que se destroza en tu mano, pero se queda ahí, diminuto y casi invisible, pero palpable al tacto, respirable y doloroso como siempre lo ha sido y lo seguirá siendo, doloroso como una decepción, doloroso, doloroso como la húmeda soledad que te corroe por dentro.

Hay recuerdos de muchos tipos; buenos, malos, vacíos... Pero todos son importantes en la vida para sonreír cuando lloras, para correr cuando el mundo te dice que pares, para recordar que no sabes quién eres pero debes seguir buscando y, para recordarte que lo que hoy entristece, mañana no será mas que un recuerdo vacío rodeado de otros recuerdos de la misma índole pero felices y abrumadores.

Recuerdos de invierno que enfrían todo tu corazón,
recuerdos de verano que nublan tu razón,
recuerdos de primavera que te hacen perder la razón,
recuerdos de otoño que te desgarran sin compasión.
Recuerdos que entristecen, 
esos que te dejan triste, solo y sin respiración.

Pero, al fin y al cabo, todos son eso, ni mas ni menos que recuerdos. Y duelen todos. Duele no revivir los momentos alegres, duelen los momentos tristes vividos y mueren los recuerdos que pudieron ser y al final nunca fueron. En efecto, todo duele, pero todo se cura y, si no lo hace, al menos, deja de sangrar.


jueves, 13 de septiembre de 2012

Ella.


Gracias, gracias por conocerme cuando ni siquiera yo me conocía. 

Bueno, supongo que la razón por la que escribo esto es evidente. Darte las gracias por todo lo que me has dado y por todo lo que me ayudas. Simplemente eres genial y espero tenerte siempre ahí en todo momento porque tú has sido la única capaz de ver quien era cuando nadie mas ha podido, tú, has sido la única persona del mundo en decirme que siguiese adelante cuando yo mismo quería parar. No soy perfecto y jamás lo seré pero, se que gracias a ti voy a ser mejor persona de lo que jamás habría sido si no te conociese. Gracias por escuchar mis ideas cuando nadie quería oirme, gracias por entenderme cuando ni siquiera yo mismo conseguía entender lo que pensaba. Pero sobretodo, gracias por saber lo que de verdad necesitaba. Aún recuerdo las veces que los dos solos hemos ido al "campito de violeta" a soltar esa lluvia de ideas que nadie mas puede comprender excepto tu y yo, eres la única persona que se ha molestado en preguntar que había debajo de ese "estoy bien" eres la única que ha conseguido saber cuando de verdad estaba mal y, siempre que te he necesitado, tú has estado allí por suerte para mí. 


Desde un principio siempre fuiste ese puente de unión entre lo que soy y lo que tengo asumido que debo ser y, solo gracias a ti he conseguido conocerme a mi mismo y aceptar que a veces, yo también necesito ayuda que, a veces, también necesito a alguien a mi lado. De nuevo gracias, gracias por todo lo que me has enseñado en este tiempo y otro gracias gigantesco por todo lo que me queda por aprender de ti. Cambiaría todo lo que sé, todo lo que pienso, y todo lo que imagino por un solo minuto en tu cabeza porque siempre has sabido ordenar todos mis pensamientos y sentimientos que eran como una maraña de hilo (y sí, no digas que no, ambos sabemos que me monto unos líos en la cabeza increíbles que solo tú eres capaz de desenredar). 

Por conocerme cuando nadie mas me conoce, por estar siempre ahí cuando lo he necesitado y simplemente por ser tú. Gracias

P.D: Gente que lee mi blog (que sois pocos pero sois) quizás no entendáis nada de este post, pero creo que es lo mínimo que se merece, no la conocéis pero ella… Ella es la mejor.

domingo, 2 de septiembre de 2012

No puedes retroceder


De todos los placeres humanos, sin duda alguna me quedo con el dolor, el daño y la desolación.

Todos nacemos siendo ovejas en un gigantesco rebaño pero, hay lobos y criaturas que se dedican a hacer daño, a torturar hasta la muerte a los demás y, a veces, sólo a veces una de esas ovejas torturadas se revela, cambia su mentalidad y algo dentro de ella empieza a gritar. Ese instante, ese preciso instante cambiará toda su vida, un instante en el que, el amenazador cuchillo del lobo pasa a manos de la oveja. Mas tarde se da cuenta que no tiene porque atacar, pero puede hacer daño, tanto o mas daño que todos los demás, puede dictar sentencias de muerte sin mancharse las manos de sangre o dolor, sin ejecutarlas. Pero, disfrutando hasta la saciedad del sufrimiento que otros le han provocado o inclusive de "ovejas" que no se lo han llegado a provocar.

Ahí reside el verdadero cambio de oveja a lobo, ahí reside el sádico placer que oscurece tu sangre hasta el punto de que una herida, a penas llegue a sangrar. Y, ahora, hablemos de personas. Todos hemos sido ingenuos y buenos, santos me apresuro a decir pero, un pequeño instante, una puñalada invisible en un segundo infinito de tu vida puede hacerte cambiar, porque esa puñalada se repetirá día tras día hasta el fin de tu existencia, quebrándote por dentro y haciéndote desear esa maldad. Un preciso instante en el que la oveja muere y renace cual fénix un feroz animal desgarrado por la civilización. Así es como un instante de tu vida cambia tu rol, pero no acaba ahí, porque las puñaladas no paran, y tú, ingenuo ser lleno de maldad contenida, sigues controlando tus gestos para dejar de hacer daños, pero no te equivoques, esas puñaladas invisibles llenas de un veneno que no se puede curar, no van a parar.


Seguramente, si eres uno de estos excepcionales casos, un día grites "¡Se acabó!" y pares esos puñales incandescentes que te atraviesan para empezar a hacerlo tu, para comenzar una carrera hacia el final de tu vida manchada de sangre, manchada por el dolor de personas que quizás, y solo quizás, nunca te quisieron dañar. Bienvenido al mundo donde la gente no sabe perdonar, bienvenido a un mundo donde el dolor perdura y no va a parar, bienvenido a tú mundo querido lobo, ahora ya no eres otro más. Bienvenido, a tú oscura, sádica y cruda realidad.

domingo, 5 de agosto de 2012

La vida es un juego en el que nunca ganamos.


Ríos de lágrimas bajaban por su rostro convirtiéndose en lava ardiente de odio al caer entre sus frágiles manos aquella lúgubre tarde de otoño. Un sol tibio y miedoso asomaba entre unas nubes blancas cual nieve virgen de invierno, un Sol que, al parecer, ya no conseguía calentar el gélido e inerte cuerpo de Isaac.

Nadie hubiese vaticinado el final de aquel día, era una mañana repleta de momentos bulliciosos y gente desconocida en el metro. Solo otro mas. otro insípido día mas. Mas tarde, Isaac descubrió con desesperanza como su mundo se derrumbaba mientras entraba en casa y observaba a su hermano al borde de la ventana, sentado tiernamente sobre unas baldosas de gres corroídas por el tiempo y el sol veraniego de las calles de Nueva York. Un latido enérgico de su corazón mostró como si de una premonición se tratase los próximos segundos de aquel instante que Isaac jamás olvidará. Corrió entonces hacia la ventana balconada donde se encontraba su hermano y, sin querer, golpeó ferozmente la puerta de nogal antaño exquisita que bordeaba un palacete burgués que ahora era su casa. Agarró con una fuerza desmedida a su hermano antes de caer al vacío con una agilidad sobrehumana que nunca hubiese demostrado en otra situación. Luego, al ver las lágrimas de su hermano lo abrazó tiernamente durante un tiempo infinito que continuó hasta pasado el mediodía, sin mediar palabra alguna. Mientras, solo la respiración entrecortada de su hermano producía la rotura de un silencio perpetuo y decadente que vagaba cual ánima celestial en camposanto. Ismael sólo tenía 12 años cuando su madre los abandonó y, ahora que han pasado 3 años, sigue sin poder olvidar el momento en el que la majestuosa puerta de nogal se cerró de madrugada con un golpe seco y una nota en la que su madre decía: “Adiós”.

“No es malo odiarla” Dijo Isaac. “Yo también la odié cuando desapareció, la sigo odiando por habernos abandonado a la deriva en un océano desértico, pero no estás solo” Susurró en el oído a su acongojado hermano mientras ejercía presión con los brazos sobre los hombros de Ismael.

“Ya te dije que no soy nada ni nadie si ella no está, ya te dije que no puedo con el peso de la soledad” Fueron las palabras pronunciadas por Ismael con una cálida voz gutural.

Horas después, cuando el Sol desaparecía dejando paso a una iluminada luna en el cielo, visitaron aquel viejo parque donde solían ir con su madre y recordaron que cada momento de tristeza será superado por otro muchos de felicidad, recordaron que cada persona que entra en tu vida es única y que, cuando se va, deja una herida que jamás cerrara del todo pero, no estás solo en el mundo. La soledad no te abrumará arrancándote el corazón de una estacada jamás. Porque somos humanos, porque, por suerte o por desgracia, siempre habrá alguien a tu lado para hacer de nuevo tus ojos brillar.




Siempre hay algo de luz por oscuro que sea el camino, siempre encontrarás la salida, quizás no sea la adecuada pero... Así es la vida, un sucio juego del Destino.

sábado, 4 de agosto de 2012

Muertos en vida. Condenados sin salvación.


“A veces jugamos partidas en juegos de los que no podemos salir”
El infierno no es el final de tu existencia ni el cielo el principio de una nueva, el infierno es cada paso inesperado que das, cada distancia máxima que aprendes a recorrer con tus pies desnudos antes de que comiencen a sangrar. Infierno es comenzar un juego que sabes a ciencia cierta que no podrás terminar.

Izan sólo tenía 14 años cuando descubrió que el mundo no era un lugar hermoso. Izan tenía 14 años cuando empezó a jugar. La partida de su vida comenzó en aquel instante que dijo sí cuando ni siquiera sabía donde estaba, la partida del infierno empezó donde su inocencia se fue degradando segundo a segundo en aquel oscuro lugar, desnudo, junto a otro cuerpo que no sabía contestar. Responder preguntas que abrumaban su joven cerebro con el fin de conocer en que situación se podía encontrar pero, incluso en la oscura neblina de su desconocimiento siguió adelante como un río semi-helado que vaga extraño e, aparentemente, inerte mientras esa frágil capa de hielo que llamamos inocencia se resquebrajaba bajo sus pies, hundiéndolo en un opaco fango que lo llevaría a su propio infierno, a su vida real; un mundo donde él no era nada en su vida, un infierno que no podía controlar.

Poco a poco fue rompiendo esas capas y revolviendo todo aquel fango que enterraba su inocente cuerpo en una cueva de incertidumbre y tristeza, de soledad amarga y escueta, de odio sin amor, de ira sin compasión. Pasaron los años e Izan ya no era ni el reflejo que el agua turbia le devolvía, la capa de hielo antaño inocencia ya no lo cubría. Siguió el tiempo llevándose las hojas de cada otoño que pasaba y él sabía bien que no las volvería a vislumbrar. Otro amor que no llegó a ser porque el así lo quiso, otro príncipe que salió por las puertas de palacio porque Izan se escondía del mundo sin pedir permiso, otra puesta de sol solitaria que no compartiría con un corazón para rememorar momentos, para creer en el amor. El tiempo siguió pasando. Izan ya tenía 17 años, su vida no había cambiado y chico tras chico, hombre tras hombre pasaban por su cama dejándola vacía al anochecer, vacía como las respuestas a sus preguntas que nadie llegó a confirmar. Y, de pronto pasaron los años y el fango lo seguía consumiendo sin que el descubriese la razón, de pronto todo lo que a su vida daba sentido desapareció.

Las primaveras seguían dejando paso a otro efímero verano en el que Izan no iba a encontrar el amor; Un amor que el no quería ni pedía porque no conocía el dolor. Una soleada mañana de otoño, un grito ahogado por su propio cuerpo susurró dentro de su mente solo dos palabras sin explicación: “¿Por qué?” Porque no buscaba las respuestas, porque no salía del fango y regresaba a su yo anterior.”¿Por qué el tiempo ha pasado tan rápido y me ha dejado sin explicación? ¿Por qué el mundo me ha abandonado a la deriva? ¿No tengo derecho a la redención? Supongo que es demasiado tarde para mí, supongo que esa frágil inocencia que un día se fue, me aplastó con su ira sin fin. Ahora asumo cada acto como un adulto, contemplo mi vida sin rigor ni explicación, contemplo aquellos viejos recuerdos que un día me dijeron sería yo”.


Dedico este Post a todas esas personas que quisieron ser mayores antes de tiempo, a todas aquellas personas que lucharon por ser “grandes” antes de que la naturaleza se lo pidiese y que, ahora, ya no pueden volver atrás. Dedico este post a todos aquellos que cometieron este tremendo error, dedico este post... A gente como yo.

miércoles, 25 de julio de 2012

Miles in bello


“Como puede ser una persona tan fría y hostil. Como puedo darme miedo a mi mismo”

A veces las personas cambian mucho con el tiempo, a veces, con el tiempo, las personas dejan de serlo. No importa como ocurre, no importa cuando ocurre, lo único que importa es que ese ser despiadado puede llegar a hacer cosas que no quiere sólo porque es lo que debe hacer “alguien como él”.



Aún recuerdo cuando era un chico inocente, aún puedo incluso llegar a recordar cuando dije que me había enamorado. No queda nada de aquello que un día mostraba al mundo porque yo ya no soy ese chico que conociste. Ahora hago lo que quiero y consigo lo que se me antoja. Solo hay un problema; si yo no lo consigo, tu tampoco lo tendrás. Incluso puedo hacerte daño aunque no quiera porque es lo que algo dentro de mi me dice que es lo que debo hacer. Y el mayor dolor que siento es el de no sentirme culpable, de hacer daño como mañana voy a hacer, de destrozar algo precioso que la naturaleza ha creado por simple ambición y venganza, sólo porque alguien me ha hecho algo que yo he hecho millones de veces, y que con seguridad volveré a repetir hasta la saciedad.



Tacharé cada recuerdo incandescente de mi mente al igual que la redención, borraré de mi memoria cada mota de dolor y volveré a surgir, volveré a hacer daño y ha hacer sufrir, volveré a sonreír con esa frívola sonrisa que no me atrevo a vislumbrar bajo el reflejo de aquel cristal por miedo a que algo dentro de mí me recuerde que no debo ser así. Pero el tiempo ha pasado y seguirá pasando para los demás. Yo ya no tengo solución pero... Si alguien lee esto, espero que encuentres la redención que yo no fui capaz de dar, espero que encuentres la paz y no la guerra, esa paz que yo no supe encontrar.

lunes, 23 de julio de 2012

A veces sólo necesitas gritar.


“Prometes lo que no conoces, juras sobre lo que escupes y vives bajo toda tu maldad”

Todos tenemos un millón de posibilidades para alcanzar lo imposible o volver de nuevo a esa húmeda cueva que es nuestra soledad pero no conocemos a ciencia cierta el poder que podemos tener en nuestras manos. Lo tenemos todo y nada a la vez, un grito, un susurro una mano postergada por el pasado entre millones que no puede ser olvidada porque crea el control. Cada parte de ti que grita cambiar y sobrevivir, cada parte del universo que está a tu favor torturando cuerpos cansados de odio y olvido sin compasión.



Estás tan arto de quejarte sobre todo lo que va mal y todo lo que podría cambiar que no te das cuenta de que sigues tirado en tu sofá, sigues ahí como otro cuerpo inerte y exhausto que no consigue nada excepto incapacidad porque mientras tu vecino grita por cambiar el mundo tu solo te abres otra cerveza y procuras que el día acabe pronto porque llevas un año horrible, porque llevas una vida horrible. Pero, no te paras a pensar que cada cosa que ignoras puede ser un momento de felicidad, un momento en el que puedas gritas que todo se ha acabado y vas a volver a empezar. Porque, tenemos millones de oportunidades y muchas vidas por gastar porque el “game over” aún no está por llegar. Podemos enmendar cada error cometido, podemos romper todas las reglas conocidas con el fin de mejorar. Pero no, tú sigues quejándote frente a ese estúpido televisor, sigues muerto en vida y no tienes explicación.




Siéntate en tu sillón y sigue farfullando que todo va mal, el resto del mundo quizás se levante a gritar, quizás se levante a pragmatizar cada instante para hacerlo universal. Y no me importa si no lees esto nunca o nunca te das cuenta de donde estás. Mientras sólo una persona rompa su silencio y agonía para ver la realidad, el resto del mundo abrirá los ojos y volverá a gritar, a correr, a conseguir lo que siempre hemos querido, a volver a empezar sin crear nuestro propio y prematuro final. Por todas esas personas que un día decidieron levantarse y caminar. Regalo estas letras a cada persona que gritó y empezó a cambiar enmendando sus errores, mirando atrás para no volver a fallar.




Dedico este post a Juanjo (@Kerrs) porque sé que está un poco liado con eso de mi bipolarismo Twitter-Blog. Ea, ya tienes un poco de positivismo entre toda esta depresión. Gracias :)

lunes, 16 de julio de 2012

Aquella luz que dejó de brillar


“Que triste no recordar quien eres, que triste no recordar lo que te hacía sonreír. Que triste es no saber que sentir.”

A veces ocurre que olvidas lo que es tener sentimientos, a veces incluso, olvidas como llorar. Todos hemos sido sensibles y vulnerables alguna vez y, esa sensación puede ser maravillosa pero conforme pasa el tiempo el mundo te golpea y escupe en la cara demacrando aquel rostro angelical que antes brillaba cada mañana. Porque a veces para sobrevivir debes encerrarte tanto en ti mismo que la luz del sol es incapaz de iluminar tu desgarrado corazón.

Hoy estaba paseando por la calle y un sonido familiar pero olvidado en los confines de mi memoria me ha hecho girar la cabeza. Era solo el estúpido sonido de las hojas siendo movidas por el viento, y, de repente he recordado como de pequeño me sentaba bajo los árboles para escuchar ese sonido. De pronto, decidí cerrar los ojos y descubrir esa sensación pero no, ya no quedaba nada. No sentía mas que ruido pasando por mi mente mientras algo dentro de mí gritaba: “Ya no queda nada, todo eso que tuviste ya no volverá, todo lo que un día definió tu sentimiento, no volverá a pasar”. Poco a poco me he ido dando cuenta de todo lo que he perdido en el camino, poco a poco he descubierto que ya no sé quien soy, que ni siquiera quiero tener un destino. Y ya no me importa si lo que hago está bien o mal, ya no importa cuantos corazones haya roto o la sangre que voy a derramar porque, cada sentimiento que guardo con recelo en mi magullado corazón, es un sentimiento muerto que sigo con devoción.
En realidad, nadie tiene la culpa de que yo me haya convertido en un pequeño monstruo sin ilusiones por las que correr, nadie tiene la culpa de que el mundo haya derrumbado cada uno de mis sueños reduciéndolos a la nada. Sólo yo tengo la culpa de haber permitido que la nada moldee mi cuerpo y mente a su antojo, solo yo tengo la culpa de no parar el tormento que es vivir sin nada. Pero, yo ya no sé finalizar la agonía de no poder agonizar, ya es tarde para re-escribir mi cuento con algún bonito final. Ya es hora de asumir que todo ha acabado, es la maldita hora de olvidar lo que antes buscaba y seguir mi camino porque aunque esté todo escrito y borroso, el mundo me ha enseñado a seguir andando en la oscuridad.




Puedes vivir dejándolo todo en el olvido, puedes vivir deseando que llegue el final pero hace tiempo que me cansé de esperar, ya hace 5 años que nada tiene principio ni final, ya hace 5 años que gritaba al mundo: “La luz que brilla en mis ojos nunca se apagará”

domingo, 15 de julio de 2012

Todo empieza donde nada acaba.


“Si tu límite es el cielo, es que no quieres llegar lejos porque, querido amigo, los sueños no tienen límite.”

-Cuando naces, sólo necesitas alimentarte y un poco de cariño. Cuando vas creciendo cada vez vas necesitando mas pero, al mismo tiempo, a menos gente. Desgraciadamente algunas personas con el tiempo, dejan de necesitar a los demás, saciando su insípida alma con el reflejo que un espejo corroido por la humedad les devuelve y eso, se llama miedo. Miedo a quedarte solo, miedo a tropezar, miedo a no llegar al cielo, miedo a mirar atrás.



Cualquiera de estos días te levantarás de aquel hundido sofá y te darás cuenta de que te falta algo y te preguntarás: “¿Es que no lo tengo todo ya?” Lo tienes todo y no tienes nada. Ese susurro por la mañana, ese beso al despertar, aquella sonrisa coqueta que te dedica alguien especial. Pero no te confundas, eso no es la felicidad. La felicidad es llegar a casa y escuchar “cariño te quiero” es salir a la calle y escuchar “aquí me tienes, compañero”. La felicidad es, en resumen, abrir un día los ojos derramando lágrimas y que alguien te abrace, te seque las lágrimas y te diga que no vas a estar solo nunca más. Y tú, ser “superior” del infinito universo vuelves y deslumbras tu propia soledad con un acto de agonía que encierra a tu corazón en soledad. Tocando el cielo como límite sin llegar a conocer, que todo lo que tienes no te lleva a ningún lugar, que siempre que tengas a alguien cerca, el cielo no es la meta, es donde debes empezar.



domingo, 1 de julio de 2012

Memento Mori


La vida no es eterna. No intentes vivirla como si lo fuese.


Por desgracia -Y aunque no lo parezca- tengo una mente que recuerda todos los mas mínimos detalles de cada momento y eso, no es bueno. Recuerdo cuando tenía tres años y corría por el pasillo buscando las piernas de mi madre para aferrarme a ellas y sentirme seguro. Recuerdo aquella pelea en párvulo con un niño que me dejó una cicatriz que aún se puede entre ver en mi pómulo. Pero, también recuerdo cuando murió mi tía, recuerdo cuando mi compañero David murió en el hospital mientras yo y dos amigas estábamos allí para darle una pancarta gigante en la que le decíamos que se recuperara, incluso recuerdo el instante en el que mi hermana fue ingresada de urgencia en el hospital.



Recuerdos, tantos recuerdos apelmazados en simples arrugas y material celular, momentos enlazados dentro de la historia de una vida que no sé si llegaré a terminar de una manera honrada. Recuerdos que, aunque a veces pueden esbozar una pequeña sonrisa en tu cara, duelen. Y no por su naturaleza feliz o triste, sino porque ya no volverán. Aquel verano que pasé con mis amigos,  la cámara digital que me regaló mi abuela, los momentos en los que nos divertíamos todos mis primos y yo con ella, o simplemente cuando me quedaba a dormir en su casa esperando a que por la mañana, me llevase al mercado cogido de su mano. No van a volver y, eso me entristece aún mas. Por eso, y solo por eso, intento grabar en mi mente cada recuerdo, cada instante bueno o malo porque eso quiere decir que he vivido. Y realmente, lo que más triste me hace estar es que con el tiempo, el cerebro que ahora poseo se irá deteriorando más y más, dejando huecos en blanco entre cada sonrisa, dejando rostros sin nombre y viceversa que no volveré a recordar. 



Por eso, y solo por eso; escribo. No todo lo que escribo se encuentra almacenado en esta red virtual, no todo lo que siento está plasmado en algún lugar. Y, es imposible que cada recuerdo, cada segundo exacto que mi mente alberga sea escrito en un simple blog y por eso escribo cosas que a veces, para ti pueden carecer de sentido. Pero no es lo escrito lo que importa, lo realmente importante es el sentimiento que evoca en tu mente con las palabras. Porque dentro de muchos años, cuando todos los momentos que rememoro a diario en mi mente, ya no estén, quedarán estas estúpidas palabras unidas entre sí para recordarme lo que sentía, lo que siento ahora o incluso lo que llegaré a sentir. No vivas el momento para buscar una sonrisa, vive el momento sólo para recordar aquel sentimiento.

miércoles, 27 de junio de 2012

Aquel día que no decidí cambiar II


“Mientras el sol me sonrojaba la cara, seguí caminando a orillas de la playa con un solo pensamiento. Quién era ese reflejo, porque ya no era yo.” 

Hace días que vengo pensando en que hacer con todo esto, en porque deje de perseguir mis sueños, porque simplemente dejaba todo que entrase y saliese, como si yo mismo no tuviese constancia ni valor en mi propia vida. Mientras el agua recorría mi cuerpo, recordé aquella vez en la que casi me quedo sin nada sólo por luchar en algo que yo creía justo, y siento que ese parte de mi se fue y me dejó solo e inerte ante un mundo que pide lucha y rebelión. Pero no, ese ya no soy yo.



Ya no recuerdo la última vez que luché por lo que quería, no recuerdo la fascinación y el encanto por conseguir lo imposible... Ya no tengo recuerdos, hace tiempo que no peleo por nada. Ahora solo soy otro muñeco mas dentro de la multitud, un pedazo de cielo que pide esclavitud. Y no, no pienso luchar nunca mas, estoy tan cansado a pesar de ser tan joven que cuando me levanto cada mañana mi cuerpo no quiere empezar a caminar, sólo esperar en la cama y descansar, olvidar, y rememorar cada momento de aquel chico que sabia luchar, aquel chico del que no quedan resquicios ya. Y luego vuelvo a recordar cada segundo y cada cicatriz, cada guerra en mi fuero interno que ya no lucha por salir. ¿Quién eres tu? Grité a mi reflejo mientras golpeaba la pared. ¿Quién soy yo? Susurré al oído de un invisible recuerdo que me trajo la paz y luego, comencé a pensar. Recordé cuantas noches escapé de todo y volví a la realidad, cuantos instintos primarios combatían con mi antiguo yo buscado la realidad y ahora, nada, ya no queda nada, solo un recuerdo y nada mas.




Querido yo, si algún día puedes llegar a leer esto, espero que no te hayas ido del todo nunca jamás. Querido yo, si algún día vuelves, quítame esta libertad porque yo nunca la quise y me la diste al irte sin mas.


Con cariño: Nadie.

martes, 26 de junio de 2012

Aquel día que no decidí cambiar


Hoy he visto lo que era. Hoy he vislumbrado lo que ya no soy

No sé si llegar a agradecer lo que hoy de descubierto ser, debería negarme y admirar frente al espejo lo que el mundo ha conseguido hacer de mi pero, lo que hoy contemplas como “yo”, no es mas que una baldía promesa que rompí hace tiempo. Nunca he querido ser lo que soy y nunca he necesitado mirarme al espejo para poder reconocerme, pero hoy, este estúpido e irracional día, he olvidado quien soy y que hago aquí, he olvidado lo que el espejo refleja porque ese, ya no soy yo. Tengo tantas cosas escondidas, he cambiado tanto, que ni siquiera estoy seguro de ser la sombra de aquel brillante futuro que inspiraban mis sueños, que inspiraban mi capacidad de seguir adelante.

Y, para colmo, he tenido que mirar dos veces para reconocerme, para reconocer ese extraño ser lleno de furia y odio contra el mundo que aún esconde algo de compasión bajo sus carcomidas uñas. Aquel cuerpo que me devolvía el espejo comenzó a temblar demostrando que toda la fuerza que ahora poseo no es nada, porque no soy yo, ya no recuerdo ese brillo extraño en los ojos que me hacía especial, ya no recuerdo nada excepto sollozar. Hace tres años nadie me miraba porque era uno mas y, ahora que soy alguien, ahora que mi físico a conseguido hacer posible cada una de las impensables maldades que pasaron por mi pulcra mente, ahora, me doy cuenta que el que no se mira soy yo.


Hace años esto me parecía impensable. Yo sólo era otro niño regordete y no muy guapo de cara que usaba como única arma su moral, sus pensamientos y la distinción contra el bien y el mal. Ahora, después de tantos años he conseguido que la gente me mire al pasar, he conseguido ser aquel chico al que un día tuve que envidiar pero, ¿Dónde están los sueños que perseguía? ¿Dónde están todos esos remordimientos por hacer algo mal? ¿Dónde estoy yo? Porque por mas que miro al espejo y me pongo a pensar, todo lo que recuerdo de mi no existe, todo lo que quise ser un día ya no lo recuerdo y, por mucho que miro mis fotos, he cambiado tanto, que no ya no puedo ser ese chico que prometió seguir siendo correcto y sin maldad, ya no soy Sebi, porque este chico “guapo” lleno de maldad, nunca podrá ser Sebi, nunca jamás.




Porque si tuviese que escoger,
escogería cada recuerdo, cada sentimiento, 
cada momento que me entristeció o,
incluso un día llorando junto a esa triste canción.

Ese dulce dolor que te provoca volver a escuchar su voz


Rose despertó aquella madrugada mientras su hija Kate seguía postrada en el hospital, llena de tristeza, con un triste halo de frialdad que cubría cada centímetro de su joven cuerpo, que no le permitía avanzar. Decidió caminar fuera de la lúgubre habitación mientras las lágrimas recorrían su ahora demacrada belleza antaño exquisita. Y cuando llego a las afueras del hospital empezó a mirar al cielo y a gritar: “Dios, no te la vas a llevar, ¡¿Me estás escuchando?! ¡NO TE LA VAS A LLEVAR! Nunca te he pedido nada y he soportado todo el dolor que me has decidido enviar pero no, esta vez, no te la vas a llevar, no me vas a dejar sola como nos dejaste sin su papá”

Días mas tarde Kate dejó de dar señales de esperanza, incluso dejó de respirar. Rose ya no podía llorar, porque no quedaban lágrimas, no quedaba mas sufrimiento que derramar, y, mientras la despedía con un dulce beso le susurraba a Kate al oído: “Lo siento cariño, te volvía a fallar, se llevaron a papá y ahora a tí también, no cumplí la promesa que te prometí, no te traje al mundo para hacerte sufrir, lo siento, descansa en paz, porque para mí, tu corazón nunca dejará de latir”. Rose aún recuerda como dos años atrás eran una familia feliz, como cada abrazo le procuraba paz, le daba tanta felicidad. Y, ahora está sola y casi tumbada en frente a ese ataúd, mientras los momentos de felicidad se desvanecen, mientras su única esperanza iba siendo enterrada bajo otro puñado de arena más.



¿Han pasado dos semanas, 3 meses o incluso un año quizás? No estoy segura de nada, ya no recuerdo como era la felicidad, porque cada suspiro que doy se desvanece sin nadie a quien amar, sin nada a lo que aferrarme, puedes creer que estoy viva, pero quizás es sólo que la muerte se olvidó de este último suspiro arrebatarme. Clamo al cielo para que llegue pronto, clamo al cielo para que me lleven con ellos y verla sonreír como una vez hizo años atrás.

Dedico este Post a todas las madres como Rose ó Marta que han perdido a sus hijos sin ninguna explicación y, que aún teniendo vida, no encuentran sentido en ellas si no escuchan a sus hijos caminar.

miércoles, 13 de junio de 2012

Amor y Soledad


“No sé que tienen tus ojos que cuando los miro mas de un segundo sólo pienso en entrar en ellos y llorar hacia tu boca”

Todos sabemos que los cuentos de hadas no existen pero... ¿Qué mas da? Sólo tienes que coger una esquinita de papel y escribir tu propio cuento. Espera a hacerlo realidad y luego empieza a soñar... Sueña hasta ver a tu príncipe azul, sueña hasta que esa sonrisa que no conoces aparezca en la realidad y sé feliz porque eres perfecta, porque tú eres lo que el mundo necesita y ahí estás.
Aquella noche no prometía nada, solo una copa de vino y algo de soledad.


 De repente él entró dentro de tu mundo imperfecto y comenzó a respirar el aire puro que allí se encontraba, la fragancia que lentamente inundaba cada parte de su ser, y, te encontró. No eres lo que el mundo pretendía que fueses, pero eres perfecta dentro de tu imperfección, y, mientras el mundo se equivoca, tu conoces la redención, el amor, el sentimiento y la pasión. No es arte todo lo que inspira ni amor todo lo que seduce, pero tu, eres como la ambrosía de un solo elemento que expectante endulzará cada paladar que se atreva a probar tu sabor. Eres el dulce néctar que colorea cada sonrisa rota de perfección y, mientras todos creen tenerte, nadie podrá retenerte porque tu no perteneces a ningún lugar, perteneces al universo infinito, al agua salada del mar. Eres pasión y amor, lujuria y compasión, eres el todo y la nada... El castigo y la redención, volverás a recaer en tu mundo imperfecto y caerás en el amor, volverás a hacer feliz a alguien sin ninguna explicación, porque tu, sin saberlo, eres el amor.

Regresaste a la tierra como otro ser mas, pero no serás tu el alma que condene cada decisión, no serás la mano infinita que estrangule cada manipulación. Sólo vas a ser otra mujer mas, otro elemento necesario en la capacidad de amar, y él te querrá, te querrá con cada uno de sus poros y tu nunca lo amarás, porque eres tan intocable como aquella estrella fugaz, como aquella tarde de otoño o una cálida noche de Abril que no se repetirá nunca mas.


Para Paula. Perdón por la falta de inspiración. Con cariño, Sebi.

sábado, 5 de mayo de 2012

Errores


“He aprendido tanto de la vida en sólo 18 años que ahora sólo quiero olvidar todo lo que aprendí”

Todos cometemos errores, yo soy el rey de uno de ellos y siempre estaré orgulloso de ello. Me equivoco porque soy humano, porque alguna vez -Aunque lo niegue- he amado. Luego volveré a mi mundo de oscura realidad y seguiré cometiendo fallos, seguiré escogiendo caminos equivocados aunque conozca el camino que debo tomar. Escogeré equivocarme porque las razones que me llevaron a ellos me han hecho aprender, escogeré equivocarme porque cada palabra que nunca debí pronunciar ahora queda en tu mente, en el fondo de tu alma llena de inocencia sin maldad. Lo que yo aprendía hace tiempo, tu nunca lo llegarás a comprender, que si el mundo se desploma, mañana volveré.

Vuelve de tu fantasía y equivócate porque si no lo haces, te odiaré. Odiaré cada respuesta correcta que conozcas dentro de un mundo inseguro que yo jamás conoceré, odiaré con cada fibra de mi ser toda tu inocencia que al parecer, nunca quisiste perder. Mientras, yo seguiré olvidando todo lo que un día no quise aprender. Mil y un errores volveré a cometer y sonreiré, mientras tu lloras por la incertidumbre de un final que ya conoces, de un camino que quizás... nunca llegarás a recorrer. Cariño, estoy harto de tus errores, de tus elecciones correctas y tu obvia soledad. Yo voy a seguir mi camino porque quiero equivocarme y eso tú no me lo vas a arrebatar. Coge mi mano, erra conmigo y sino... ya sabes el camino que debes tomar.





Dedico este efímero post sin sentimiento a cada persona que se separó de mi camino antes de empezar a andar, dedico este estúpido sentimiento a todo aquel que no supo valorar los errores de verdad, a todo aquel que escogiendo lo que debía, jamás será feliz sin mi, sólo con su realidad.

lunes, 30 de abril de 2012

Tratarás de olvidarla, pero será tarde para olvidar


“Una mirada puede parar el tráfico pero tu sonrisa congela el Universo”

Aquella mañana Sheima se levantó sedienta de poder, con ganas de conquistar el mundo como si sólo fuese otro chico mas, otro beso que mañana desaparecerá. Se levantó y mientras entraba en la ducha pensaba en su belleza, egocéntrica pero cierta como el aire que debemos respirar. Vistió su cuerpo con un vestido ajustado que marcaba todas sus sinuosas e intrigantes curvas y salió a pasear.



Caminó sin destino, lanzando miradas penetrantes y sonrisas traviesas mientras su pelo, aún húmedo, se secaba al ritmo del vuelo de su vestido con el aire de primavera y, de repente, ahí estaba él. Distraído por las hojas cayendo dentro del parque hasta que la miró y quedo hipnotizado por sus labios, carnosos radiantes de color, con luz propia y pasión indescriptible bajo un simple halo de fragilidad. Sin instante para pensar, se acercaron con una pasión irreconocible y comenzaron a hablar, toda la tarde entre café y lujuria. Y de pronto, sin saber bien porque, se encontró desnuda en aquella habitación mientras él acariciaba cada parte de su cuerpo con pétalos de rosa. y se fundieron entre besos y caricias llenas de rencor, pasión y adicción.



Lujuria que desaparecerá al anochecer,
néctar idílico que saborea mi cuerpo, 
vuelve de donde viniste y haz tu propia creación.
Porque aquí, la diosa del amor soy yo.


Al caer la noche, Sheima se volvió a vestir con ese ajustado vestido -que al parecer, le quedaba mejor que nunca- y cogió aquella rosa con una sobriedad digna de una diosa de la seducción. Mientras, caminaba sola hacia casa sabiendo que ese chico al que enamoró la ha tenido una vez, pero jamás la podrá retener. Llegó a casa y mientras bajaba la cremallera de manera seductora, dejó la rosa en el hall simplemente para verla morir, como otra relación más y pensó con una sonrisa de superioridad: “El amor no existe, porque el amor soy yo”.

sábado, 28 de abril de 2012

No te arrepientas de estar viva...


“Devuélveselo todo a la vida, todo. No eres dueño del tiempo pero si de tus sueños”



Melissa sólo tenía 8 años cuando descubrió la realidad de la vida. Ahora tiene 16 años y sigue aferrada a la realidad. No juega con muñecas de colores, y no conoce la felicidad. Para ella la felicidad dejó de existir el día que perdió su inocencia, esa esencia de libertad.  Y vive encerrada en una realidad de la que nadie la deja salir. Melissa no llora porque ya no recuerda que es llorar, Melissa no sonríe, y sigue con la incertidumbre de si algún día lo hará.



De pronto, otro oscuro día de su vida apareció ella con esa sonrisa tan indescriptible, esos labios rosados que supuraban pasión y Melissa sonrió. Dejó caer sobre sus hombros esa larga melena y volvió a sonreír como si nunca antes lo hubiese hecho -Y nunca antes lo había hecho en realidad-. Y esa desconocida chica volteó su cuerpo para observar a Melissa con unos ojos profundos y negros, oscuros pero tan llenos de amor que el aroma de la desconocida felicidad entró por cada uno de sus poros, y Melissa suspiró. Mientras corría hacia casa, el viento revoloteaba por su sedosa melena como si nada pudiese despeinarla y llegó a casa y gritó: “!Existe la felicidad! Y lleva tu olor”. Mientras, su piel se sonrojaba poco a poco sin parar de pensar en los labios de aquella desconocida, los primeros labios después de muchos que de verdad ella quería acariciar.



Casi un mes mas tarde, Melissa seguía fantaseando con el final de su historia, con ese beso fugaz, incluso comenzó a creer en la felicidad. Y cuando bajó a vislumbrar la playa y toda su soledad, allí volvía a estar ella tan perfecta como de costumbre, con ese halo de felicidad, como un ángel en medio de la soledad. “No pienso dejarla escapar, el amor siempre se va y yo ya no sé cuando volverá” Dijo Melissa sonrojada mientras se acercaba con delicadeza a la desconocida. Y de pronto, la chica desconocida se dió la vuelta y la vió suspirar, se acercaron como una ola se acerca a la orilla solo para morir, acercaron sus labios y sus corazones dejaron de latir. Momentos después la chica misteriosa se marchó diciendo: “Espérame si crees en el amor, espérame y no habrá separación”. Desde aquel día Melissa no dejó de esperar y pasear por la playa con la ilusión de verla pasar. Un 28 de Abril Melissa dejó de esperar y comenzó a llorar, mientras hundía su frágil cuerpo en la arena para volver a la cruda realidad. De pronto, la chica misteriosa apareció diciendo: “Te dije que esperaras, y te he visto esperar, he estado buscando algo, y no he encontrado mas que soledad, quédate conmigo, quédate aquí conmigo porque sé que eres mi mitad”



Así acaba la historia de Melissa, enamorada y volviendo a su pura juventud, feliz y sonriente pero ahora que lees esto quién sabe; Quizás la próxima seas tu.

jueves, 26 de abril de 2012

Sacaste de tu corazón el intenso aroma de la muerte


Aquella noche no podías dormir y ambos sabemos bien por qué fue, no querías pensar, no querías hablar con nadie, solo respirar algo de aire para que la presión de tu dolor desapareciese de tu pecho pero no, no iba a ocurrir. Te arrepentirás toda la vida de tu decisión y cuando quieras darte cuenta, la poca coherencia que recorre cada parte de tu ser se habrá evaporado como lo que eres, solo otra gota de agua. Conociste los mas inmensos placeres de la carne y te deleitaste del dolor y el sufrimiento ajeno hasta tal punto que ya no eras nadie, solo un monstruo sin corazón aparente con ansias de devorar todo el amor que pasaba por su lado, destruyéndolo y dejándolo caer al vacío eterno que eras tu.
No eres nada, no eres nadie y jamás lo serás pero los miles de recuerdos atormentados de vidas destrozadas taladraran cada segmento de tu cuerpo recordándote lo que eres, lo que ya no puedes dejar de ser. Y vas a llorar, ya lo creo que llorarás, porque este mundo es malo pero tu has aprovechado ese sentimiento para ennegrecer tu corazón con la más impura de las maldades pero no, no eras consciente de lo que ahora se avecina pues solo  tú eres capaz de magnetizar ese dolor, haciéndolo tuyo y quebrándote el corazón. Recordarás este momento como el comienzo de una nueva vida, oscura y vacía y llorarás por amor, tus venas olvidarán ese inquietante néctar de adicción dañina que te estremecía de placer y ahora, los ríos de sangre que siempre quisiste ver correr a tus pies, brotarán de tus venas como el agua de manantial y llenarán ese oscuro corazón de sentimientos, de dolor. Y no te confundas, yo ya no estaré ahí, no seré otro peón mas en tu juego de maldad, ya no seré ese juguete que usabas a tu antojo, porque soy fuerte y poderoso, porque sé que alguien me amará y tu, indefenso monstruo quedarás a merced de la soledad.
Pienso en ti como otro alma perdida vagante por el desierto de la apatía, pero querido enemigo, tú ya no volverás a lucir esa sonrisa vacía. Todas las lágrimas que derramaste ahora emergerán de tus ojos sin ninguna solución. Aunque, querido enemigo, aún tienes tiempo de cambiar y soñar, de volver a ser lo que de pequeño quisiste y poder volar, volar libre por el mundo que cada mañana te iluminará con un nuevo día y ver la realidad. Olvida tu mundo de oscuridad porque la maldad del mundo es suficiente para afrontar la verdad, no serás otro Leviatán dentro de la caja de Lucifer, no serás otro alma errante en el cielo estrellado que nunca pudiste ver. Yo ya no estaré allí, pero ojalá algún día pueda escuchar tu felicidad retumbando por cada centímetro del universo y saber que ahora sí eres una persona de verdad. Querido enemigo, quizás algún día seamos amigos pero quiero enseñarte algo que no te va a gustar, tu maldad no era nada comparada con ésta, la cruda realidad.



Adiós enemigo, adiós. Quizás algún día te arrepientas y recuerdes que en este mundo, sólo puedes existir con amor.

martes, 24 de abril de 2012

Sin realidad.


"Tengo tanto que esconder que se me olvida quien soy, tengo tantas cosas que soportar que no soporto el peso de la realidad."

El mundo me ha enseñado muchas cosas, pero sobretodo me ha enseñado a no ser nadie y pertenecer a todo el mundo. Nadie sabe bien como soy porque nunca he desnudado mi personalidad, nadie sabe lo que siento porque solo yo soy capaz de sentirme de verdad. A veces olvido quien soy y recuerdo cuantos momentos tristes he pasado abrumado por la soledad. Pero así me ha hecho el mundo, duro y pétreo como el acero, incapaz de demostrar lo que siento en realidad y acabo ocultando lo que de verdad siento por miedo a ser dañado, por el dolor que me causa no saber quien soy si no me estoy ocultando.

Yo sólo quería ser otro chico mas dentro de la sociedad, otra cara anónima que todo el mundo recuerde pero no sepan diferenciar y ahí se encontraba mi inspiración, en ser recordado por todo pero nada en realidad. Y de pronto, desapareció como si nunca hubiese estado. La inspiración que me ayudaba a soportar el peso de mi realidad ya no estaba, todo ese dolor que oculto cayó en mi como una piedra y me aplastó.En ese momento sin saber bien que estaba ocurriendo me encontré solo y desesperado, con todas esas lágrimas que nunca llegaron a salir en mis pupilas con ansias de gritar. Con todo ese dolor que escondía arañando mi dura superficie hasta agujerearla, como si no fuese de metal y de pronto volvió la apatía, volvió la realidad.


Ha vuelto la inspiración y se ha encerrado el dolor, las lágrimas se han secado como en un mar de arena y todo ese peso que antes me aniquilaba solo es una pequeña carga que puedo volver a soportar. Bendita indiferencia emocional. La inspiración me ayuda a soportarlo todo, a llevar una vida en la que el mundo sonreirá y yo, seguiré siendo el mismo, no siendo nadie y perteneciendo a un mundo irracional. No pienso permitir que nadie me descubra en realidad porque el sufrimiento es una debilidad, y yo no quiero ser débil, por eso uso la maldad. No soy lo que crees que soy, no soy quien crees que puedo llegar a ser, sólo soy otro triste soldado que vaga sin que nadie lo conozca, dejando ver solo lo que quieres ver.

miércoles, 11 de abril de 2012

Just Time

Hoy, he asumido que soy adulto. Hoy he descubierto que la edad siempre pasa factura y que, la juventud que hoy conservo sin darme cuenta, algún día no estará.

Mientras miraba esa cicatriz que ahora recorre casi toda la palma de mi mano, recordé cuando esa marca ocupaba la totalidad de una diminuta manita. Y, cuando volteé mi mano para admirar su crecimiento, algo dentro de mí se entristeció. Ya no era esa manita de un niño que miraba a su joven madre para subirse a sus piernas. Ahora son grandes y poderosas, más fuertes de lo que jamás yo hubiese querido. Pero también están demacradas, con las uñas rotas y carcomidas por el estrés y cicatrices, muchas y pequeñas cicatrices que me recuerdan que el tiempo ha pasado, que me recuerdan todo lo que he hecho en la vida. Poco después miré mis brazos y recordé cuantas fracturas he tenido, cuantos abrazos han dado y volví a mirar más pequeñas cicatrices que, de nuevo me recordaron que ya no soy un niño. Esos músculos no están ahí por ser un inocente niño, esos músculos han ayudado y hecho feliz, pero también mucho daño, lo que me recuerda que aquel tiempo de cielo despejado y “aupas” de mamá ya ha pasado. Seguí subiendo lentamente por el pecho, apreciando desde mi ángulo esa cicatriz de apendicitis, acariciándola como recuerdo de que ya no volverá a pasar -incluso echas de menos el dolor y todas las grapas que te rodean el ombligo, sólo porque son momentos que no van a volver- nunca, nunca más. Mientras, miré mis pectorales, no demasiado desarrollados, pero fuertes y crecidos, demasiado crecidos, y justo encima del pectoral derecho una pequeña marca de quemadura de un cigarro. En ese momento volví a sumergirme en mis recuerdos para vislumbrar el día que empecé a fumar, el día que dejé de hacerlo y el día que volví a comenzar a fumar. Todo esto no eran mas que recuerdos del tiempo, de la soledad de un instante que quizás con el tiempo será borrado y sustituido por otro que seguro será mas doloroso o triste, pero es inevitable. Cerré los ojos un solo segundo y aspiré todo aire que cabía dentro de los pulmones y; ¡Vaya! Cómo han cambiado las cosas, aguanto mucho tiempo sin respirar, otro motivo mas de recuerdos de infancia cuando jugaba con mi hermana a aguantar la respiración, siempre me había ganado ella pero ya no es así, he crecido y el mundo ahora está en contra de mi. Después de soltar todo el aire contenido, volví a respirar con normalidad y me vino el olor a esa comida que ya no recuerdo que es, pero que solo su olor me hace estar famélico.

Momentos después decidí desnudarme y mirarme frente al espejo, ya no quedaban vestigios de un niño débil. He visto unas piernas fuertes y unos pies muy grandes, un torso alto y robusto rodeado por unas costillas de un tamaño que, hace años, me hubiese parecido descomunal, pero ya no, por desgracia ahora todo me parece normal. Y, mientras lentamente iba subiendo la vista frente al gigantesco espejo del baño me detuve en mi cara, esa maldita cara. Esa no es mi cara, mi rostro nunca fue así y de nuevo, otra cicatriz. Una cicatriz que me hice en la guardería cuando otro niño me arañó, y que antes era grande y se notaba hundida en mi pómulo, ahora, solo era una pequeña línea que no mostraba nada, solo otra cicatriz más. Y descubrí que ya casi tengo barba, que mis ojos se tornan negros cuando pienso en algo que no es comer chuches como antes lo hacía y que por supuesto, esa dulce carita de niño pequeño que mi madre besaba cada día antes de enviarme al colegio no iba a volver. Porque ya mi tiempo ha pasado, ya no puedo disfrutar de la inocencia, ya no puedo disfrutar de poder llorar cuando y donde quiera.


Hace tanto que no lloro... Echo de menos esa sensación, pero hay una sensación nueva que se ha apoderado de mi mente, el miedo. El miedo a que mañana cuando me levante descubra que el tiempo no solo ha pasado para mí, miedo a abrir los ojos un día y descubrir que lo que un día me hizo feliz, ahora es sólo otra cicatriz.